Lograr importantes mejoras en la eficiencia de los procesos de producción láctea mediante sistemas integrados de gestión térmica

Las limitaciones energéticas y de recursos suelen impulsar a las industrias a buscar formas innovadoras de aumentar la eficiencia y reducir los costes operativos. El sector de la producción láctea no es una excepción: sigue leyendo para descubrir cómo las bombas de calor están ayudando a las empresas alimentarias a replantearse su enfoque de gestión térmica.
La envergadura y el coste energético del sector lácteo europeo
La Unión Europea es una potencia mundial en la producción láctea. Según datos recientes de Eurostat, la UE produjo la impresionante cifra de 161,8 millones de toneladas de leche cruda en 2024. Transformar esta leche cruda en los productos de consumo seguros y de alta calidad en los que confiamos, como la leche de consumo, los yogures y los quesos, requiere una cadena de suministro que consume una gran cantidad de energía.
Una cantidad astronómica de la energía utilizada para la producción láctea se destina a procesos térmicos. En las instalaciones típicas de procesamiento de productos lácteos, alrededor del 70 % del consumo energético total se gasta en forma de calor, que históricamente se ha obtenido mediante la combustión de combustibles fósiles.
Dado que la UE se ha fijado el objetivo de alcanzar la neutralidad climática para 2050, la industria láctea se enfrenta a un reto crucial: cómo desvincular sus procesos térmicos esenciales de los combustibles fósiles para reducir drásticamente las emisiones de carbono, sin comprometer la seguridad de los productos ni aumentar los costes operativos.
Volvamos a lo básico: el calentamiento y la refrigeración en la producción de leche
El proceso desde la leche cruda hasta los productos lácteos listos para su venta requiere un control de temperatura preciso y estrictamente regulado. Tanto la calefacción como la refrigeración industriales son fundamentales para la seguridad del producto y su vida útil:
• Refrigeración inicial: Inmediatamente después de la recogida en la granja, la leche cruda debe enfriarse rápidamente por debajo de los 4 °C para evitar el crecimiento bacteriano.
• Pasteurización: En la planta de procesamiento, el tratamiento térmico más habitual es la pasteurización a alta temperatura y corta duración (HTST). Esto requiere calentar la leche a aproximadamente entre 72 °C y 75 °C durante 15 segundos, seguido de un enfriamiento inmediato y rápido hasta por debajo de los 7 °C.
• Tratamientos térmicos avanzados: Para prolongar la vida útil o en el caso de la leche a temperatura ultraalta (UHT), el producto se somete a un calentamiento breve e intenso entre 135 °C y 140 °C antes de enfriarlo rápidamente.
Tradicionalmente, estas temperaturas extremas necesarias se gestionan mediante sistemas completamente independientes. Las plantas de procesamiento suelen recurrir a calderas alimentadas con combustibles fósiles (normalmente gas natural) para generar vapor o agua caliente para el calentamiento, y a enfriadores eléctricos independientes para proporcionar el agua fría necesaria para la refrigeración
Este enfoque desconectado es intrínsecamente ineficiente; el enfriador extrae el calor de la leche y lo libera a la atmósfera en forma de residuo, mientras que la caldera quema simultáneamente combustibles fósiles para generar nuevo calor.
La ventaja de la bomba de calor: convertir los residuos en un recurso
Para cumplir los objetivos de sostenibilidad y eficiencia, el sector lácteo está dejando atrás los sistemas aislados de calentamiento y enfriamiento. La solución reside en la integración, concretamente en la adopción de una bomba de calor industrial para reciclar la energía térmica.
Una bomba de calor es una tecnología que funciona mediante un ciclo termodinámico (evaporación, compresión, condensación y expansión) utilizando un refrigerante especializado. En lugar de quemar combustible para generar calor desde cero, una bomba de calor extrae el calor existente de una fuente a baja temperatura, utiliza un compresor para aumentar su temperatura y presión, y lo suministra como energía térmica altamente aprovechable.
En una planta de producción láctea, la bomba de calor puede capturar el calor residual de baja calidad expulsado por el proceso de refrigeración y elevarlo para suministrar el calor necesario para la pasteurización y el lavado de los equipos.
Entre las ventajas de adoptar sistemas de bomba de calor en el procesamiento lácteo se incluyen:
• Reducciones masivas de carbono: al sustituir las calderas de gas por bombas de calor eléctricas, las instalaciones pueden reducir drásticamente las emisiones directas de gases de efecto invernadero. Cuando se alimenta con electricidad renovable, el proceso térmico puede llegar a ser prácticamente neutro en carbono.
• Calefacción y refrigeración simultáneas: una bomba de calor ofrece un doble beneficio. Mientras actúa como calentador para la pasteurización, el «lado frío» del ciclo puede generar simultáneamente agua helada para complementar las necesidades de refrigeración de la planta.
• Ahorro energético significativo: reutilizar el calor residual es mucho más eficiente que generar calor nuevo. Según estudios de casos del sector, la integración de bombas de calor para reciclar el calor dentro de una línea de pasteurización puede reducir el consumo energético de la pasteurización hasta en un 77 %.
• Menores costes operativos: Aunque se requiere una inversión inicial de capital, el salto exponencial en eficiencia energética protege a los productores lácteos de la volatilidad de los mercados de combustibles fósiles, lo que se traduce en un importante ahorro de costes operativos a largo plazo.
Hazlo bien con un socio de confianza en gestión térmica
La descarbonización de la producción lechera ya no es solo un objetivo medioambiental, sino una necesidad económica. Lograr esta transición sin contratiempos requiere un enfoque holístico del consumo energético de las instalaciones.
Como proveedor líder de soluciones y servicios de gestión térmica, Trane se encuentra en una posición única para ayudar al sector lácteo a afrontar este cambio. Gracias a nuestra amplia experiencia en enfriadoras de alto rendimiento, bombas de calor avanzadas y controles de sistemas integrados, colaboramos con los fabricantes de alimentos y bebidas para optimizar todo su ciclo de vida térmico. Mediante la recuperación del calor residual y la aplicación de estrategias de electrificación inteligentes, Trane ayuda a los productores lácteos a reducir los costes operativos, recortar drásticamente la huella de carbono y construir un futuro más sostenible para la cadena de suministro alimentaria.
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